Yo te adoré. Me enamoré como se enamoran todas las mujeres inteligentes, como una idiota.
Fue mucho tiempo vivir este gran amor. Además de las enseñanzas, si bien hubo tiempos de barreras, pero siempre salimos adelante. Pero de a poco por poco, te fui notando extraño, más alejado, más frío.
Luego tu temperamento ya no era el mismo, te enfadabas siempre, te aferraste a mis defectos para dejarme, y buscar en otra chica tu felicidad. Nos alejamos porque es lo que deseabas.

Decepcionada, triste, y consciente de que una relación debe ser de dos, te dije adiós. Por ello te olvidé porque me lo propuse, y me rehusé a hundirme por un amor roto.
Lejos de ti pude encontrar nuevos novios, ilusiones, besos, sueños. Tú no eras un amor efímero, y mucho menos uno infinito. Te adoré, te dije adiós, te olvidé.