Quiero dejar que todo fluya, que siga su propio curso. Ya no quiero emocionarme en elegir puntos fijos lo que quiero en una relación. Quiero que ahora me sorprenda. No quiero adelantarme a los hechos, ya no quiero pensar en lo que quiero, quiero que la vida me sorprenda. Así tendré la oportunidad de disfrutarlo más, de no ponerle peros cuando se aparezca frente a mí. De no buscarle algo malo, porque no era lo que pensaba.
Quiero dejar las expectativas de lado, ya no necesito lo que se tiene que saber del amor por adelantado. Quiero aprender mientras lo vivo, mientras lo disfruto. Quiero levantarme con una sonrisa y pensar que en cualquier momento puede llegar el amor, que en el momento menos esperado podrá aparecerse frente a mí y hacerme feliz.
Quiero que el amor me sorprenda con sus ocurrencias, quiero que me de esa falta de cariño que no tuve por mucho tiempo. Y todo esto se debe porque siempre esperaba sentada y teniendo un mente un tipo de amor, que cuando la persona no lo cumplía me desilusionaba pensando que tenía mala suerte en el amor. Pero ahora me doy cuenta que yo misma me estaba boicoteando y que era yo el problema por querer pensar que el amor era como yo creía. Cuando el amor no tiene un parámetro y menos uno lo puede controlar como quiere.

El amor es un sentimiento libre que aparece en el momento menos pensado, nunca te avisa, ni siquiera te da lo que pides, te da el amor que necesitas en ese momento. El amor que necesitas experimentar para aprender más de ese campo y convertirte en una experta en esa área. Es por ello, que debemos aceptar lo que la vida nos da, el amor que se nos presenta. Y así no haya sido como queríamos estar agradecidos porque ese amor siempre al final nos enseña algo, siempre aprendes más sobre el campo del amor.
Nadie tiene porque estar proyectándose a algo que es tan impredecible, algo que no es manejado por las manos humanas. Un sentimiento que nadie lo puede ver pero si sentir cuando estás con la persona correcta. Un amor que te puede hacer ver la vida mucho mejor, con una perspectiva más positiva de lo que te rodea. Dándonos una enseñanza, para poder alimentar nuestras almas y convertirnos en una mejor persona.