Desperté de repente y me di cuenta que todo había sido un sueños, por un momento te sentí a mi lado. Por un momento pensé que te habías quedado en mi habitación, como lo hacías cuando te escapas de tu casa. Me sentí tan devastada al saber que no estabas aquí junto a mí, riendo de las tonterías que pensábamos en ocasiones cuando no teníamos nada que hacer.
Por un momento pude escuchar tus risas, tus chistes malos que daban más risa por lo malo que eran que por el verdadero objetivo del chiste. Tu respiración profunda se encuentra en estas cuatro paredes, aún siento tu olor. Ese rico perfume que te ponías cuando ibas a mi casa, siempre diciendo que querías que te recuerde con un rico aroma, así que te compraste un perfume caro y te lo ponías cada vez que el olor desaparecía, te lo echabas tantas veces que mi cuarto olía a perfume de hombre, ya ni podía oler mi propio perfume.
Me habías invadido, tu ropa siempre se encontraba en mi ropero, para que cuando quisieras salir de un momento a otro, tenías tus múltiples chompas a tu alcance. Hasta tenía un terno tuyo, por si nos apetecía ir a una reunión muy elegante, no tenías que regresar a tu casa. Te alistabas en la mía y sin ningún problema lo hacías.
Mis padres se habían acostumbrado tanto a tu presencia, siempre me preguntaban por ti. Y si no estabas es porque estabas estudiando o trabajando en algo de tu carrera. Así que ellos dejaban comida de más por si venías en la noche. Una pena al saber que ya no te encuentras aquí, que ya no volverás a venir, nunca más. Porque todo se terminó, llegó a su fin una relación tan bonita. Una relación que por un momento lo veía como algo eterno.

¿Cómo puedo olvidarme de ti? No puedo cuando estoy en mi cuarto, he cambiado muchas veces la posición de la cama, los estantes, el escritorio. Lo he vuelto a pintar y comprar poster de mis grupos, pero nada de eso hace que me olvide de ti. Aún sigues presente en mi habitación, aún recuerdo todo de ti.
A veces miro la puerta de mi habitación por horas, pensando que en algún momento entrarás por ahí y me dirás “llegue a casa querida”. Pero nunca pasa, he estado así muchos meses y aún no me hago la idea de que nunca más pasará. Me cuesta creerlo, pero en un momento tengo que vivir mi realidad y que tú ya no estás en mi vida.
Tengo que ser realista conmigo misma y ser consciente de lo que vivo. No puedo estar mal siempre, no puedes hacerte dueño de mi habitación. Es mi habitación, tengo que recuperarme. Quiero hacerlo por mi bien, por mí misma por mi felicidad. Debo entender que ya nunca regresarás y que yo debo continuar con mi vida. Un nuevo inicio debo de tener.