Si comenzamos a analizar cómo se desarrolla nuestra vida, podríamos encontrar muchas razones por la cual llorar sin control o para quejarnos y lamentarnos todos los días. La vida nos pone en situaciones muy desdichados: sueños rotos, amores frustrados, distancias, amores imposibles y la soledad por no encontrar amor, pero ¿cuál es la verdadera causa por la que lloramos?

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La desesperación, el abandono, la frustración

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Muchas veces nos vemos consumidas en nuestro mar de desilusiones, sueños inconclusos encarceladas con los barrotes de sufrimiento. La mujer olvida lo que en otros momentos pudo sonreír, su Juventud, su dinamismo, alegría y entusiasmo, ¿cuántas mujeres sufren y se lamentan incansablemente? Lo sufren todo, ya que constantemente acuden a las grietas del corazón, por donde se escapa la felicidad, contemplan con ternura las heridas del pasado y vuelven a lamentarlo, bajo la excusa de no poder ser felices por lo que le hicieron antes.

¿Alguien puede decir que no ha sufrido en el pasado? ¿O podrá decir que no ha sido feliz?

Resulta muy curioso y hasta misterioso que las mujeres aseguren que no les gusta sufrir, cuando se sienten muy atraídas a su pasado hacia una gama de recuerdos que están llenas de heridas, quedándose atrapadas en un círculo vicioso dándole riendas sueltas a la imaginación, viajando constantemente por las habitaciones del alma, ahí donde se encuentran los recuerdos agazapados que no dejan dormir, porque somos nosotras quienes los despertamos con nuestras lágrimas en los ojos, lamentándonos de ello.

Nos aferramos a nuestros lamentos

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Solemos hacer un inventario de los golpes bajos que hemos recibido, nos lamentamos ante las grotescas sombras de los cadáveres del sufrimiento, no pensamos que esos malos momentos se encuentran reemplazados por los momentos maravillosos vividos hoy, de ese presente no nos percatamos. La vida está llena de momentos, cada momento tiene un lugar en nuestra vida, debemos quedarnos con los mejores momentos y tenerlos siempre en mente.

Debemos tener siempre presente que, si en su momento no tuvimos algo, o lo tuvimos y se escapó de nuestra vida, no volverá, conformémonos con lo que tenemos y seamos felices, debemos vivir el ahora sin preocuparnos del ayer. Vale la pena pensar en nuestro presente antes de que se nos escape hacia el pasado. La vida es hoy y es lo que debemos de disfrutar siempre.