Haz de tu corazón una escultura de piedra y cemento. Hazlo tan duro que nada ni nadie pueda romperlo. Constrúyelo sobre los trozos del viejo corazón roto, el que ya no te sirve para nada y el que recibió todo el daño. Hazlo, sabiendo que después de tanta dureza, tu alma seguirá siendo la más tierna y vivirá dentro de cada latido que dé tu corazón.
Porque el corazón es quien suele tomar las decisiones de un enamorado y el alma es quien las siente. Así que, haz de tus decisiones las más sólidas y acertadas, de forma que siempre busques no equivocarte. Deja que tu alma sea la que se enamore pero que sea el corazón, duro como roca, quien dirija tus emociones.

Porque si no lo hacemos, seguiremos dejando que cualquier idiota entre al corazón como perro por su casa, así, sin invitación alguna y destruyéndolo todo. La idea del corazón fuerte, es que podamos descartar a aquellos que nos quieren para un rato, pues ellos se cansan de intentarlo fácilmente y, de ese modo, nos quedemos solo con quien de verdad le interese una vida al lado de nosotros, porque de ser así, esa persona entenderá que no solo debe hacer blando tu corazón, sino que detrás de él, se oculta un alma dispuesta a amar de nuevo.