Un estudio científico ha demostrado que regresar con la ex pareja puede llegar a ser perjudicial para la salud.
Puede considerarse normal, que, en la vida, todos hayamos pasado por ese círculo vicioso después de haber terminado una relación. Pues al pasar algunos días, por lo general, se empieza a recordar muchos momentos de convivencia, de extrañas ciertas cosas, de recriminarse a sí mismo algunos actos, o simplemente no aceptar la ruptura y querer volver a esa costumbre.

Sin embargo, este tipo de relación termina siendo perjudicial para la salud, y en el presente artículo mostramos todos los detalles.
Según un estudio realizado por la Universidad de Missori, regresar con una antigua pareja es dañino para la salud, ya que volver y romper y así sucesivamente aumenta la depresión y la ansiedad. Ahora se comprende con un poco más de lógica la frase de: “figurita repetida no completa el álbum”, porque de alguna u otra manera representa una certeza.
Para determinar esta conclusión, se analizó a quinientas cuarenta y cinco (545) personas, quienes respondieron sus niveles de ansiedad y depresión. Y, se concluyó que los que habían roto y vuelto con su pareja presentaban altas tasas de ansiedad y depresión.

Según Kale Monk, autor de este estudio, si bien el terminar en una relación amorosa es triste y causa angustia, esto es temporal, si se mantienen este tipo de relaciones cíclicas, es decir, donde se terminan y vuelven a cada rato, la angustia dejará de ser temporal y se convertirá en permanente y esto perjudica altamente la salud, especialmente la psicológica y emocional.
“El patrón de romper y volver con la misma persona –a lo que nos referimos con reciclaje de relaciones- fue asociado con un aumento de los síntomas de depresión y ansiedad”, explico Kale Monk, coautor del estudio y profesor universitario.
A esto, también se suma la advertencia de la profesora de estudios familiares y servicios humanos de la Universidad Estatal de Kansas Amber Vennum, esta advierte que la decisión de retomar una relación fallida generalmente es una mala opción.
Pues, en su experiencia ha observado que casi una cuarta parte de los matrimonios tiene una segunda parte. Su trabajo advierte de que, si se deja a la pareja, lo mejor es no volver; ya que el pronóstico de la relación suele ser poco satisfactorio.

Y es que esta situación, no solo afecta la salud mental, también la tristeza baja las defensas, y, por ende, se es más propenso de correr el riesgo de enfermarse.