El amor suele ser un agradable accidente. Cuando menos lo espera, alguien especial llega, te enamora y logras pasar los momentos más maravillosos de tu vida a su lado. Esto te hace meditar acerca de lo que pasará luego de que esa llama del enamoramiento se extinga.
Todos los que se han enamorado, sabe que esa sensación no dura para siempre, que después de ello viene lo difícil, el tema de aceptar o no, los defectos de tu pareja. Por ello, el amor se construye, es una decisión que uno toma y con un enorme esfuerzo, este se mantiene en pie, pues requiere de un cuidado constante y de atención, cuestiones que día de hoy, no son fáciles de obtener, pues eso requiere algo valiosísimo y muy escaso, algo llamado tiempo.
El verdadero amor es lo que perdura más allá de dicho tiempo. Este es adaptable, flexible y se amolda a las circunstancias más adversas. Puedes verlo, si tienes una visión un tanto pesimista de la vida, como un virus que, con un buen huésped, puede sobrevivir a lo que sea.
Y es que eso que llaman amor verdadero no es accidental, solo lo es la persona con la que en algún momento de tu vida decides comenzarlo a construir, bloque a bloque, palabra a palabra, beso a beso.
Llega un punto que, si has pasado mucho tiempo construyendo, puedes alejarte y ver desde otra perspectiva, todo eso que has construido junto a la otra persona. Esa magnífica obra a los que muchos acuñen el adjetivo de “ARTE”.
Porque en sí, lo es. Es un arte, es una estructura y es una decisión difícil. Es movimiento y es vida, también es nostalgia y desasosiego, pero sobre todo es algo que nos hace definitivamente más humanos, mejores personas, pues nos logra hacer descubrir las partes más maravillosas de nuestro propio ser, esas que creíamos que no existían o ya estaban muertas.
Por eso, el amor es una construcción con dos arquitectos que se tienen que tolerar, comprender las diferencia y sobre todo, escuchar. Porque la comunicación es la clave para que esta obra se lleve a cabo y se forme a través del tiempo por medio de acciones que, al final de tus días, verás cuánto valió la pena vivir siendo amado y amando a alguien más.