Cuando te fuiste nunca supe qué fue de ti. Cuando te busqué no me respondiste, y poco a poco fui pasando de negar que ya no estás a aceptar que tal vez nunca volverás.

Al principio pensé que moriría de amor, pero ahora entiendo que es una cosa de momento y que todo pasa, aún el dolor que te atraviesa por completo.
Luego de superar el desamor, nos damos cuenta de que somos capaces de enamorarnos nuevamente, de que el fantasma de quien amamos y ya no está dejará de atormentarnos para siempre.
Hoy finalmente vivo con amor para mí y apenas me preocupo por el mañana y por el pasado. Entendí que una de mis mayores virtudes es no ser como tú, y por ello me siento orgullosa. Si yo te hubiese dejado al menos te hubiese dado una explicación, pero ya no me importa saber dónde andas justo ahora ni que será de ti.
Gracias a tu decisión valoré más el tiempo de lo que lo hacía El para siempre no existe porque todo cambia, y tú cambiaste. Una vida entera puede valer nada al lado de un recuerdo si así se quiere, y prefiero que quedes en mi memoria a que te quedes en mi vida haciéndome daño, así que gracias.

Hoy soy libre y me amo, y estoy dispuesta a abrirme a nuevas experiencias románticas de la mejor manera y haciéndome respetar, entendiendo que las despedidas están a la vuelta de la esquina pero depende de nosotros si nos dejamos acobardar por ellas o no.