Es difícil comprender los caminos de la vida, lo que nos depara el destino, y muchas veces no aceptamos que todos vinimos a este mundo a cumplir una misión o un plan de vida, pues esa parte espiritual que está dentro de nosotros de alguna u otra manera decidió venir a este plano a experimentar, aprender y lograr grandes cosas.
Sin embargo, el hecho de que todos hayamos venido a esta vida con un propósito, no quiere decir que tengamos un destino escrito o que nuestros pasos ya estén transitados.
Solo tenemos que aceptar lo que nos depara la vida, pues quizás sean pocos los recursos que esta nos dé para lograr lo que en verdad queremos ser, está en nosotros transformar y mejorar esa realidad asociada a lo que queremos sentir, usando como transporte nuestro cuerpo y nuestra mente, sin olvidarnos de ser felices con lo que tengamos.
Es importante siempre tener presente, que, aunque alcancemos nuestras mas grandes metas y objetivos, mantener los pies sobre la tierra y nunca olvidar nuestro origen, de dónde venimos, y como ha sido ese camino que hemos transitado para lograr lo que nos hemos propuesto.
Se dice que la vida es como un juego, solo tenemos que sacar el mayor provecho, mientras más amemos, mientras más demos, mientras más estemos consciente de nuestra experiencia, más provecho sacaremos.
Pues, cuando partimos de este plano, quizás exista algo más allá que nos permita darnos cuenta de todo el tiempo que mal invertimos, pero, aun así, se considerara perfecta la vivencia, porque sumara en nuestra alma toda la sabiduría que nos generó nuestra experiencia en este plano.
Se puede decir que nuestra estancia en esta vida es como un sueño. Transitorio, pasajero e irreal, la verdadera esencia nos está permitiendo básicamente sentir todo lo que somos capaces de dar, de hacer, de vivir en esta oportunidad, una de muchas ya transitadas y de muchas que vendrán.
Solo hay que tener en cuenta que siempre podemos visualizar nuestra vida en perspectiva, pues así podremos vernos desde afuera y tratarnos a nosotros mismos con cariño, empatía, protección, pues a veces olvidamos todo eso, hasta quienes somos, y todo nos abruma, nos inquieta y dispersa.
Es justo en esos momentos donde hay que mantener la calma y recuperar la consciencia, abrazarnos y decirnos que todo estará bien, que solo tenemos que disfrutar la vida, pues, aunque resulte un poco drástico, esta vida es un sueño corto, y cuando despertemos nos arrepentiremos de no haberla aprovechado más.
Mientras tanto, estemos satisfecho con lo que somos, lo que tenemos y con lo que nos ha llevado a donde estamos, pues nosotros escogimos mucho de lo que estamos viviendo, no nos atormentemos con las decisiones que tomamos antes de venir acá, solo caminemos lo mejor posible, y esto se logra actuando desde el corazón y permitiendo todo lo maravilloso que nos tiene la vida.