No te preocupes por los chismes ni por las críticas, porque todos somos el malo en una historia mal contada. No puedes desgastarte en el ejercicio masoquista de querer quedar bien con todos, porque ante los ojos de alguno aunque no lo quieras terminarás siendo el malo.

Está bien cuidar tu accionar, intentar no lastimar a las personas con tus palabras y acciones y sembrar el bien para cosechar el bien. Sin embargo, no podemos obsesionarnos por mantener todo siempre bajo control y ser el bueno de la película. En alguna historia, contada bajo una perspectiva bastante peculiar terminaremos siendo los villanos.

A esa necesidad de querer mantener el conflicto alejado, controlar nuestras relaciones y parecer siempre el bueno se le llama ansiedad social.

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Ansiedad social: la angustia por querer ser siempre el bueno
La ansiedad social se manifiesta de muchas maneras, una de ellas es el querer agradar a todos y no estar involucrado en ningún conflicto. Por supuesto si eres una persona que aprecia su propia paz no querrás estar involucrado en conflictos, por lo que siempre cuidarás lo que dices y lo que haces. Pero una persona con ansiedad social se estresa por todo lo que no puede controlar, por ejemplo, ‘¿qué pensará la gente de mí?’, ‘¿dije algo inapropiado?’, ‘¿qué puedo hacer para agradarles?’.

Sin embargo, está claro que por más que intentes medir cada cosa que dices o haces, no puedes controlar los resultados. Cada persona es un universo de subjetividad y puede interpretar las cosas de acuerdo a su mundo interior. Por esa razón existen los malentendidos: aquello que dijiste con una intención diferente a la que fue interpretada.

Ante un malentendido puedes tomarte el tiempo de prestar una explicación, sin embargo, no podemos pasarnos la vida entera dando explicaciones a los demás sobre lo que pensamos, hablamos o creemos, no es saludable. Hay que aceptar que para algunos seremos molestos, a otros lastimaremos sin la más mínima intención y que otros tantos más hablarán mal de nosotros por algo que percibieron desde su propio juicio.

No te martirices por las versiones alternas que surgen de los hechos
La realidad puede ser leída de distintas maneras, pero entre varias personas pueden llegar a un consenso de la verdad. Para llegar a ese consenso, es necesario analizar los hechos y las palabras sin intereses de por medio, así encuentras objetividad. Sin embargo, siempre habrá una historia alterna que plantee todos los hechos desde otra óptica. Lo primero que debes aceptar es que cada quien es libre de interpretar las cosas a su gusto y que no tienes que obligar a nadie a creer que tú eres el bueno de la historia.

Los hechos hablan por sí solos, pero si aun así la persona mantiene una versión completamente diferente, no te martirices, acepta que cada persona puede abrazar su subjetividad tanto como quiera y libérate de eso. Si la historia pasa de boca a boca y te encuentras en una situación en la que mucha gente habla o piensa mal de ti, aférrate a la paz de tu propia verdad. No te dejes perturbar y ten en cuenta que la verdad al final siempre vence.

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