“No hay mal que por bien no venga.” Inicio con este dicho porque es en la situación que me encuentro. En una situación donde todo lo que pensé que iba a permanecer para siempre se esfumó, se terminó. Nunca imaginé que esto me podría pasar a mí. A una chica que ha estado constantemente luchando por la duración de su relación. Que he dado todo para que nunca se vaya a terminar.
A veces dar todo por amor tampoco es bueno, porque hay personas que no lo aprecian. Y al final uno sale sufriendo más de la cuenta. Todo tu esfuerzo se va a la basura, toda esa persistencia no sirve de nada. Porque ha terminado, ese amor por el cual has luchado se ha terminado.
Después de tantos años, largos años de duración pensé que ibas a quedarte conmigo para siempre. Fui muy fantasiosa al imaginar tal cosa, estaba tan ciega que no veía que sólo eso yo opinaba más no mi pareja. Es ahí donde te das cuenta porque ese amor terminó. Te das cuenta que eras tú la única que luchaba más no los dos. Y pues si bien sabemos, el amor es una relación de dos no de uno.
Podemos decir que la causa que todo terminará es porque me cansé de darlo todo, de ser yo la que siempre tenía que ceder ante ti y no compartir algo que nos guste a los dos. Siempre era yo la que tenía que sacrificarme, más no esforzarnos ambos por engreír al otro. Todas las fuerzas que realicé por este amor se lo fue llevando el tiempo hasta que sentí que no podía más. Es cuando me dije a mi misma ¡Basta!

Una relación es ser feliz al otro sobre tu felicidad, sino ser ambos felices. Alegrarnos por la felicidad del otro y viceversa. Compartir momentos donde ambos puedan disfrutarlo y no una sola parte. Tener conflictos donde ambos puedan solucionarlo, no que sólo uno vea la solución mientras que la otra parte le dé igual.
Te quiero demasiado pero no puedo estar con una persona que sólo espera que le dé amor. Yo no estoy en este mundo para cumplirle los sueños a otras personas. Mi propósito de vida es ser feliz y si esa persona especial quiere ser parte de mi vida pues seamos felices los dos. Compartiendo momentos inigualables llenos de sensaciones que nos haga experimentar lo más profundo de nuestro ser.
Me duele mucho tu partida, pero tengo que también demostrarme cariño por mí misma. No puedo estar más tiempo en este amor tóxico. Ahora me toca vivir mi vida y quien sabe en el futuro poder encontrar a alguien que también sepa compartir su felicidad. Donde podamos luchar los dos, esforzarnos por esa relación.