En algún momento de nuestras vidas, nos hemos tenido una relación tóxica. Pero no fuiste capaz de darte cuenta en un inicio, ya que cuando se conocieron sintieron una conexión increíble, un magnetismo. El mundo se detuvo ante su amor. Te sentías muy bien a su lado, te sentías cada vez mejor. Te enamoraste y de repente todo se ilumino. Pero mientras fue pasando el tiempo la magia comenzó a apagarse, todo comenzó a voltearse, los fuegos artificiales quemaban mucho, ya no era una alegría estar a su lado, todo era tan confuso e inexplicable.
Te sientes atrapada, sientes que no puedes vivir sin él, es algo que no puedes evitar. Porque cuando todo está bien, todo es hermoso: lo más cercano a la perfección. Pero cuando todo está mal, es lo más horrible que puedes vivir en este mundo. La situación te confunde mucho, te sientes enojada y sin respuestas.
Muchas personas te dicen que lo dejes pues es un amor inestable que está lleno de subidas y bajadas. Pero a pesar de lo que te dicen es imposible alejarte de él. Luchas para que no te atraiga, das una buena pelea, pero tu corazón duele, y tu cuerpo también siente un dolor físico. Cuando te alejas de él sientes un fuerte dolor de desprendimiento. Es una atracción que sólo pueden entender lo que lo han vivido. Llegas a un punto que no te interesa las consecuencias, sólo sabes que necesitas que esté a tu lado. Así que decides regresar.
Comienzas a razones y pensar porque te quedas con esa persona. De repente porque sabes que en el fondo hay una pequeña esperanza que todo cambiará. Eres muy inteligente y crees que puedes trabajar duro para que todo funcione. Lo quieres tanto que piensas que con una estrategia adecuada pueden solucionar sus diferencias.

Pero tú sabes que es no es verdad, esa persona es tóxica para ti, no importa la estrategia que uses, fracasará. Con el tiempo, la esperanza se va perdiendo y comienzas a sentir que al final es inevitable, pero se necesita tiempo para llegar allí. Pero un día terminar, sin importar lo mucho que lo ames, ya no puedes perdonar. Sabes que nunca serán felices juntos y aceptas que eran el tipo de amor que creías, sino uno mucho más oscuro y triste.
Comprendes que no justifica para nada que una persona te haga muy feliz si también saca lo peor de ti. Cuando alguien es tóxico te arrastra hacia lo más bajo.
Al final, tu felicidad siempre estará en tus manos. Mereces un amor que en verdad te haga muy feliz, no miserable.