Cuando nos encontramos separadas de esa persona que tanto queremos, el dolor que sentimos es inmenso porque no nos imaginamos lejos de ella/él. Y es aún peor cuando esa persona no se encuentra en este mundo, cuando la muerte ha sido causante de la separación. El dolor es inmenso y en su mayoría es muy difícil de poder salir de esa profundidad del dolor. Ya que sabes que nunca más vas a ver a esa persona especial.
Cuando esa persona especial no se encuentra con nosotros podemos sentirnos desolados, frustrados por no poder abrazarlo, tocarlo, sentirlo y escucharlo. Hacernos lamentar por todo lo que no hicimos cuando estuvimos a su lado. Sentir el dolor que nos recorre en nuestro interior, por no tener una oportunidad más de demostrar lo especial que es para nosotros.
Pero también podemos darnos cuenta que el amor aún se encuentra allí, que se encuentra en nuestro corazón ese sentimiento tan grande por esa persona que aún vive en nuestro interior. Podemos crear en nuestra mente los buenos momentos vividos y alimentarnos de ellos, podemos transmitir ideas de esa persona que se debe conservar en el tiempo.

Debemos perdonarnos por aquellas cosas que consideramos haberlo hecho mejor, no somos perfectos y tenemos que ser consciente que dimos lo mejor a esa persona y si ha sido feliz a nuestro lado, entonces lo hemos hecho bien.
La vida no se trata de hacer las cosas perfectas, la vida se trata de aprender amar con todas las lecciones que nos enseña, equivocándonos y aprendiendo poco a poco de ello. Recuerda que la persona se mantiene con vida mientras nosotros lo recordemos, puede que su cuerpo no se encuentre, pero su alma está junto a ti y puedes traerlo a la vida con los recuerdos que tienes junto a ella.
No dejes que ese vacío te invada, cualquier espacio puede ser llenado con amor, sonrisas, recuerda con alegría, agradece y honra el tiempo que compartió contigo y sigue adelante, que esa persona siempre estará presente en tu vida mientras la lleves en tu corazón.