Te amo cerca, a la distancia, y tarde o temprano.
Te amo muchas veces, siempre y cuando, hagas acto de presencia.
Porque aunque estés lejos, puedes mostrarte cerca, como si estuvieses, como si no te hubieses ido. Y, cuando amas, eso es suficiente para mantener el amor vivo.
Te amo de muchas formas y maneras, y mi preferida es cuando haces notar tu presencia rompiendo el silencio con una mirada y una sonrisa, porque no hace falta que digas una palabra para saber que estás ahí, que existes y que estás bien.

Te amo así, de forma extraña, pero, sobre todo, de forma honesta, completamente sincera y sin mostrarme indiferente. Pues, quien se muestra indiferente en el amor, pierde, derrota y muere.
Por ello, aunque te amo de miles de formas, la única forma en que no podría amarte es que estés ausente. La única manera en que mi amor por ti muera, es que lo llenes de indiferencia, porque, incluso estando cerca, puedes no estar. Incluso, estando en un abrazo, puedes hacerme sentir que no existes.
La indiferencia y la ausencia son las asesinas por excelencia del cariño.
Es como el pesticida de una flor, que, por muy hermosa que sea, no soporta el veneno mortal de la ausencia. Así que, amor mío, te pido que si me amas como yo te amo, no temas en estar lejos, pero nunca estés ausente.