Se dice que somos de esa persona que ocupa la mayoría de nuestros pensamientos, y, sobre todo, en esos momentos menos esperados, en donde sin querer, un momento cotidiano se vuelve especial y al pensar en esa persona sonreímos sin razón alguna.
Esos momentos que a veces se tornan mágicos, y nos llevan a fantasear un poco a través de nuestra imaginación, es allí cuando nos damos cuenta que ya somos de esa persona.

Y es que si en el momento de comprar alguna ropa interior provocativa, nos acordamos de inmediato de esa persona, no hay nada que hacer, nuestro corazón y mente ya son completamente de esa persona que se nos vino a la mente.
Aunque a veces, no lo queramos reconocer, nos encanta pensar en un sinfín de cosas atrevidas que podríamos hacer con tan solo ver esa ropa interior expuesta en el mostrador. Es como si nuestra mente se activara para la fantasía, como si en el fondo se buscase un motivo por el cual hacernos sentir aún más atrevidos.

Más si eso involucra a esa persona especial, con la cual queremos todo. Sin duda le pertenecemos a esa persona que nos saca una sonrisa del rostro con tan solo pensarla en deshacerse de esa prenda interior que con gusto compraríamos.
Hay que reconocer que todos los seres humanos, llevamos nuestro lado atrevido y seductor, unos quizás no tienen problema en exponerlo, otros prefieren ser discretos y mantenerlo oculto, pero a final de cuentas es que todos en el interior tenemos un lado sensual que exponer.
Ese lado que, aunque cueste reconocer, o por el contrario ocultar, al final somos esa persona que sin querer se atraviesa en nuestra mente con tan solo pensar o imaginar un momento atrevido como ese.
Le pertenecemos entonces a esa otra esencia que nos pretende con el pensamiento, porque muchas de estas situaciones son sin duda el poder de atracción, una tan fuerte que trae directamente a esa persona a nuestra mente y la deja ahí atrapada para no querer dejarla escapar jamás.

Es esa persona la que sin motivo o sin razón nos roba el pensamiento, la razón y la respiración y la que con sin ningún tipo de duda haríamos cualquier travesura.