Hay personas que toman consejos y los transforman en oportunidades. Hay otros que simplemente los envuelven en una servilleta y lo echan a la basura.
Quien gana es obvio, y más quien pierde. El tema con dar consejos no es qué consejo dar, si no, cómo lo va a recibir la otra persona.
Hace falta humildad para que las personas crezcamos y nos formemos como mejores personas.
Todos, somos el resultado de lo que aprendemos, y mucha de las cosas que aprendemos, vienen en forma de consejos.
Estos ayudan a los sabios a construir conocimientos en forma de más conocimientos.
Es simple, las personas que forjan su conocimiento con humildad, deben ser considerado como sabios, pues la sabiduría es definida como el conocimiento usado con responsabilidad y ganando de manera buena.
Los consejos forman parte de esta forma buena de adquirir conocimientos.

Hay que tener cuidado también con la persona que escogemos para ofrecerle nuestros consejos, porque quien tenga un carácter necio, te tomará la palabra como ofensa y terminará declarándose tu enemigo.
No ganes enemigos por tratar de hacer el bien, porque estas personas necias no entienden de diálogo ni de buenas intenciones.
Pasa de largo con ellos y sigue tu vida. Haz más sabio al sabio que si sabe recibir consejo y te harás sabio a ti mismo, porque la inteligencia funciona como un espejo, pues, mientras aprendemos, los otros aprenden de nosotros y viceversa.
El conocimiento es poder, solo debes saber a quién dárselo.