No importa para nada lo que tus padres hayan hecho o dejaron de hacer en su momento. En el presente el único responsable de tu vida eres tú. El presente es el tiempo ideal para depurar nuestro pasado y desintoxicar nuestra vida emocional.
Debes comprender muy bien que tú eres el que llevas el rumbo de tu propia vida, ya debes olvidar aquellas cosas del pasado y continuar adelante por ti mismo, los padres siempre serán un sustento para la vida de uno, pero es algo en el cual no puedes continuar siéndolo, es momento que comiences a tomar el control de tu propia vida y no dejar que tus padres te digan lo que tienes o debes que hacer.
“Sanar heridas de un legado disfuncional de la infancia”

A mayor o menor medida todos os seres humanos tenemos tintes de toxicidad en nuestra niñez. Sucede que en algún caso lo negativo pesa mucho más que lo positivo y, por ende, la familia se vuelve en una red compleja de relaciones, vínculos y sentimientos torcidos o ambivalentes.
Los padres son seres humanos y como humanos que son, cometen equivocaciones. Sin embargo, el dolor generado en el hijo se mantiene allí. En este sentido, al igual que afirmamos sin pudor que debemos aprender de nuestras fallas, también podemos realizarlo por medio de las equivocaciones cometidas por nuestros progenitores.
Aquel que no ha tenido la suerte de crecer en un hogar totalmente funcional, tiene que hacer un trabajo doble para fortalecerse y apreciar el sentimiento de amor y respeto hacia uno mismo y hacia su alrededor.
Los comportamientos autodestructivos y de castigo hacia los otros deben ser reevaluados y rechazados por nuestro yo presente, el cual esta constituido como un yo adulto y con capacidad de discernir sobre la posibilidad de realizarse a sí mismo.
No podemos seguir viviendo indefensos en nuestra vida bajo la justificación de que tuvimos una infancia algo complicada y para nada ideal. Sentirte valioso y merecedor de la alegría y del amor es un pilar fundamental para tu capacidad de desarrollo vital.