Es curiosa la forma en que algunas personas te aman desde la clandestinidad. Lo más irónico, es que muchos tienen más miedo a perderte de lo que lo hacen aquellos que sí están a tu lado como pareja.
Uno, desde esa posición, se siente frustrado al no poder influir en las emociones de la persona que ama.
Carcome el pecho ver que los besos con los que tu sueñas a diario, ya llevan otro nombre y apellido, y solo podemos ver, desde nuestros celos y envidia, a esa persona entregar su amor a alguien que quizá, ni siquiera le ama.
Pero con el tiempo, uno madura y acepta que algunos amores, son imposibles. A veces, tardas días en aceptarlo, a veces meses, a veces años, a veces toda una vida. Y es que, cómo le pides a un corazón enamorado que acepte que, aquello a lo que está aferrado, solo le está causando daño.
Sí, efectivamente es una falta de amor propio amar a alguien que no nos presta la más mínima atención. Es una grandísima idiotez tener miedo de perder a alguien que, quizá, ni siquiera sepa lo que sientes por ella.
Pero es que a veces, los corazones son necios. Pasamos el interruptor de apagado a nuestra inteligencia emocional y sucumbimos al pensamiento primitivo, ese donde los sentimientos se encargan de tomar las decisiones, y terminamos hundiéndonos en un pozo de miedo, amor no correspondido y decepción constante…
Lo peor de todo, es que no podemos apuntar o juzgar a esa persona que amamos, por el hecho de que no nos ame. Lo peor de todo, es que el único culpable de este temor y sufrimiento, siempre lo verás en el espejo.