Dicen que no hay nada que no pueda curar el amor, pues este lo cura todo. Existen muchos tipos de amor, y cada uno de ellos cumple una función específica en cada situación, está el amor incondicional de nuestros padres y de nuestra familia, ese que siempre existirá pase lo que pase, siempre reinará sobre todas las cosas.

El amor genuino y desinteresado de nuestros amigos. Y, por otro lado, esta ese amor que no parece tener horario ni fecha en el calendario, pues aparece de repente, causando un poco de miedo, y sucede como un tributo a las angustias para calmar los temores más frecuentes.

Pero, si le buscamos una lógica razonable a todo ese asunto del amor, puede ser un poco ficticio de eso que el amor lo cura todo. Y es que, si nos damos cuenta, el amor no lo soluciona todo, pero si ayuda a disminuir un poco, a sobrellevar las cosas y a lograr otras.

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Hay que intentar otorgarle mucho amor al caos, y veremos como de la nada, o quizás sin darnos cuenta, todo vuelve a su lugar, como poco a poco el camino se despeja por mucha neblina que se pueda tener en frente, por muy nublado que parezca el panorama, todo aclara.

Un amor no por todos, más que por nosotros mismos y eso que nos ayuda a levantar.

Es difícil, porque cuando sentimos que todo se nos viene encima, vemos como la salida más fácil derrumbarnos y dejarnos vencer ante la adversidad, pero no; lo mejor que podemos hacer es levantar todo ese amor que sentimos por nosotros mismos e incluirlo dentro de ese caos que sentimos.

De pronto, veremos como todo ese caos se resuelve, y si no se ha hecho esto antes, nada perdemos con intentarlo, lo mejor que nos puede pasar es que todo vuelve a renacer.

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Así se nos pasa la vida entrando en días oscuros y otros llenos de vida, por ello lo mejor que podemos hacer es incorporarle el amor propio que sentimos a esos días en los que sentimos que todo se derrumba.

No debemos decaer, no dejarnos confundir por el caos que se expande de nosotros, a veces es eso mismo lo que quiere vernos derrotados. Hay que darle amor a todo ese caos y nos daremos cuenta como todo fluye de la nada y frente a nuestros ojos.