Es normal cuando nos enamoramos que no veamos los defectos de nuestra pareja. Todo es perfecto, sin embargo es muy importante detenernos a observar ciertos detalles, que saltarán a la vista, sobre nuestra pareja.
El llamado manotas este hombre te ama desde que te vió por vez primera, jura que eres su amor soñado y único y por ello, debe comprobar y demostrar que eres completamente suya, tanto en público como en la intimidad, para ellos todo es rápido y preciso.
El egocéntrico, sólo habla de él, del éxito que ha tenido en la vida, de lo solicitado que es entre las mujeres y de lo afortunada que eres de que se fije en ti.
El déspota y prepotente, ese hombre que denigra y discrimina a los demás, nunca está conforme con nada, tratar despectivamente a los demás es un hábito para el.
El posesivo incontrolable, dispone de tu tiempo desde la primera salida, muestra molestia cada vez que suena tu teléfono, se atreve a preguntar cada paso que das y espera una explicación a todo, necesita imperiosamente manipular tu vida.
El sexual, ese maravilloso amante, según él, como todas las que han pasado por su vida sexual lo buscan por “lo increíblemente bueno que es en la cama”.
El que no aprendió a tratar a una dama, ese que no cuida el mínimo detalle ni tiene el mínimo respeto, mira incontrolablemente a otras mujeres y no para de chatear.
El que tiene novia y espera que te sometas a la comparación, para ello plantea todo tipo de excusas, como que ya no la ama pero que sigue a su lado por miedo a que se suicide o por costumbre o lástima, o peor aún, son como hermanos.
Y por último, el misterioso, alguien le dijo que era más interesante vivir en la incertidumbre, nunca es claro, nada tiene mucho sentido, puede deslumbrar al inicio, mi consejo, no te quedes a averiguar por qué tanto misterio en su vida, mejor huye.
Fuente: Mujer.guru