Los hombres por lo general, les temen a los compromisos, y aunque quizás este en sus planes tener la intención de algo mas allá, cuando llega el momento sienten pánico y prefieren huir, aunque sus sentimientos permanezcan intactos, la quieran en su vida, estén enamorados de ella y sientan una fuerte atracción.

Sus acciones van en contra de sus sentimientos. Y, no hay nada peor que despertar los sentimientos de una mujer sin tener la intención de amarla.

Simplemente vieron que las cosas entre ambos estaban tomando un camino más serio y sintieron miedo de que ese amor los encerrara. Sintieron que no podían respirar, como si estuviesen perdiendo su libertad.

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Así que hicieron lo que mejor saben hacer, corrieron. Escaparon de ella en vez de enfrentarse a los problemas. La dejaron sin pistas y la hicieron preguntarse si había algo que ella hizo que él se fuera, si le pasaba algo malo. Le preguntaron si era suficiente. Y eso es imperdonable. Ella no merecía que la trataran así.

Si se quería separar de ella, lo menos que ella merecía era una explicación. Se merecía una despedida apropiada. Se merecía la honestidad.

Pero, muchos hombres están acostumbrados a este tipo de escenarios, se alejan cada vez que se encariñan demasiado. Congelan su corazón cuando están frente al verdadero amor, siente pánico a lo real, a lo que tiene pronóstico de ser duradero.

Por lo que prefieren perderla antes que ser vulnerable. Tratan de convencerse a sí mismos de que ella no significaba nada, cuando en realidad saben que no podría estar más lejos de la verdad.

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Nunca se permiten sentir demasiado. Tratan de bloquear esas emociones porque piensan que están más seguro de esa manera. Siguen repitiendo el mismo escenario porque sienten que no merecen ser amado.

Pero si alguien los miraba como si fueran el mejor hombre del mundo, era ella. Lo colocaron en un pedestal y en su corazón supo que merecías su amor.

Ese hombre fue el último que pensó que la lastimaría, pero lo hizo. Todavía no es ella misma. Las heridas son demasiado profundas. Pero está luchando y no se rinde, eso es lo que la hace aún más especial.

Al empujar a una buena mujer fuera de la vida de un hombre, estos sólo terminan hiriéndose a sí mismo. Se darán cuenta de lo que tuvieron cuando ya sea demasiado tarde.