No la llenes de falsas ilusiones donde ustedes son los protagonistas de una historia feliz.
No le escribas versos, propios o ajenos. También no le dediques canciones de amor ni le hagas dibujos tiernos.
No le lleves bombones y rosas, evita los globos de corazones y no le quites el aliento con peluches.
Ponte los pantalones y no la engañes, no la trates como si realmente la quisieras.
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Ten el respeto y la honestidad de admitir que solamente la buscas para “eso” y nada más.
Porque chicas para “eso”, también hay de sobra y puedes conseguirlas en cualquier lugar, sin mucho esfuerzo.
Son mujeres que sólo buscan pasar un rato agradable con alguien desconocido para después esfumarse, como si no hubiera pasado nada entre los dos.
Madura, y entiende que duele mucho cuando te rompen el corazón y, en ocasiones, no hay reparación ni perdón que valga contra eso.
No la enamores, no la engañes, no le hagas creer ciegamente en una mentira por sólo buscar placer y satisfacción.

No permitas que se marchite su ternura y sus buenos sentimientos. Déjale su corazón intacto para que lo tome aquel hombre que sí la ame de verdad.
Ten un poco de empatía, ¿Te gustaría que te rompieran el corazón? ¿Sabes lo que se siente? ¿Alguna vez has llorado por alguien más?
No olvides que todo lo que mal se hace, bien se paga después y si ahorita te sales con las tuyas, pronto el caso puede ser bien distinto.
Las mujeres jamás olvidan a quienes les hacen daño, no lo olvides. Respétala, valórala, apréciala y quizás podrías llegar al cielo de lo sublime a su lado.
Porque ningún “rapidito” vale más que el amor y el cariño de una mujer buena, nada tiene más pesos que los sentimientos y nada produce mayor felicidad.