Diariamente experimentamos distintas emociones y sentimientos que, si no controlamos, pueden jugar en nuestra contra. Manejar nuestras emociones es un hábito que puede cambiarlos la vida por completo, podemos manejar la ira, miedo, culpa e inseguridad, o usarlas a nuestro favor. Incluso algunos actores o bailarines admiten que, cuando deben salir a la tarima, usan el miedo y los nervios para poder tener una mejor presentación.

Las emociones son energías que te permiten conectarte con situaciones, personas y lo que éstas interpretan de ti. Aunque algunas pueden considerarse como “negativas”, en realidad solo hay algunas más agradables que otras, pero no son negativas por sí solas.

Las emociones se encargan de darte información de ti mismo, tu deber es saber interpretarlas y gestionarlas. Por ejemplo, la ira te informa sobre algo que no te gusta o si lo que te ocurre no es beneficioso para ti. O el miedo te mantiene alerta y te ayuda a protegerte. Si dejas que la ira o el miedo te controlen o te paralicen, debes aprender a controlarlo.

Para aprender a controlarlas es importante entender que ellas forman parte de ti, tu lado irracional es parte de tu bienestar y desarrollo personal, ayudan a mejorar tus relaciones y desarrollo profesional. Entendiéndote es la única manera de que puedas aprender a gestionar tus emociones, con acciones, un sistema de creencias y relaciones personales.

La ayuda de profesionales es esencial para este gran paso, ellos pueden hacerte ver distintos puntos de vistas y plantearte herramientas para que tengas tus emociones a favor y no en contra. Es un proceso de pasos lentos, no te rindas tan rápido, cuando veas los resultados te darás cuenta de que tu vida va a ir cambiando de muchas maneras y a tu propio beneficio.