Que un hombre sea infiel, al menos, entre la mayoría de los mismos hombres, es considerado como un acto de virilidad y control y no un acto de deslealtad y falta de valores. Por otra parte, una mujer infiel es considerada como tal, es decir, desleal, mas no libre e independiente. Esto son meros patrones sociales de una sociedad que nació siendo machista y que apenas en la última década, ha estado dando más crédito a las mujeres y colocándoles en el lugar que merecen.
Este artículo no pretende defender la infidelidad, sino desmoronar los patrones sociales del feminismo y el machismo entorno a ello. Al leer el título, seguro creíste que así sería, que defendería a capa y espada el feminismo entorno a dicha frase.
Quizá, ya te dio ganas de comentar cuán idiota soy por poner un título así, o bien, sentiste que el título lo escribió una pro-feminista, pero no, de hecho, soy hombre. Así que déjame aclararlo antes de que te llenes de prejuicios.
Contrario a todas esas ideas que tuviste sobre que la infidelidad femenina suponía un acto de liberación, el real propósito trata de la lucha que se oculta tras la frase. La palabra libertad, no la uso con el fin de apoyar la infidelidad, sino de dejar en claro que nadie le pertenece a nadie y que el acto del engaño es un reflejo de ello.
Teniendo en cuenta esto, me parece ridículo que aún en 9 países, a las mujeres se les castiga con pena de muerte por ser infiel, y a los hombres, en ninguno.
Dicha verdad, debería hacer cambiar la perspectiva que se tiene sobre la infidelidad. Una vez más, el supuesto equilibrio y equidad entre géneros, se rompe para tratar de forma más beneficiosa a los hombres.
Reitero, no se trata de exigir que se le dé pena de muerte a los hombres por engañar, sino de dejar de castigar crudamente a una mujer por cometer un error que, al fin y al cabo, se comete más entre los hombres.
Se reclama libertad, no para cometer infidelidad, sino para decidir libremente sobre su propio cuerpo y sentimiento. De hecho, el engaño, venga de donde venga, no se considera un acto de libertad, sino de libertinaje, pues la libertad está caracterizada por no afectar a nadie de manera negativa a través de la toma de decisiones.
La infidelidad, no es un acto de liberación, es simplemente un reflejo del errar humano que debe de dejar de penarse con la muerte a las mujeres, y empezar a juzgarse de manera justa, para ambos géneros, porque la infidelidad, a fin de cuentas, no es una acción feminista o machista, es simplemente una acción errada del ser humano.