La mayoría de los trastornos de carácter fisiológico o psicológico son bastante notorios para la mayoría de las personas, pero hay algunos que no se encuentran tan a la vista y podemos tenerlos sin saberlo. Este es el caso de los trastornos alimenticios.

Los trastornos alimenticios son enfermedades de gravedad en los que existe una alteración grave en los hábitos de la comida y los pensamientos y emociones que se originan del acto de alimentarse. Esto tiene una raíz psicológica que, para muchos, puede pasar bastante desapercibida, lo que lo hace más peligroso para quien lo sufre.
Para superar este tipo de patología es fundamental el apoyo social de los familiares y amigos del enfermo. Igualmente, se hacen pertinentes un equipo multidisciplinario de profesionales en nutrición y salud mental.

¿Sientes que tienes una mala relación con la comida? ¿Te sientes culpable por sencillamente comer y crees que eso puede mancillar tu peso ideal? Si las respuestas son positivas, te invito a que te revises con un profesional para que te asista de la forma más adecuada. Sufrir un trastorno de alimentación no es un pecado y, con el apoyo adecuado, puede superarse sin ningún inconveniente.