Un NO a tiempo, puede cambiar el rumbo de tu vida. Los padres deben dejar de decirle a sus hijos que decir NO es una falta de respeto y educación. El NO es un rechazo que debe imponerse cuando no existe una responsabilidad que nos obligue a decir que SÍ.
Por ejemplo, cuando vamos a la universidad, no podemos decir NO a ciertas materias que no nos guste ver, porque quizás estas materias son obligatorias para graduarse. Eso no aplica cuando se trata de un derecho y no un deber.
Otro ejemplo. Cuando las madres obligan a decir que SÍ a sus hijas cada vez que sus tíos le piden un beso en la mejilla de saludo, hay un choque moral en el infante. Los hijos no deben ser forzados a hacer muestras de afectos, ya que eso es una forma de control de las emociones ajenas que, a largo plazo, crea secuelas en la inteligencia emocional del adulto, que una vez fue obligado a decir que SÍ.
Por otra parte, los NO pueden ser liberadores y reflejan el carácter y control que tienes sobre tu vida. Cuando una persona intenta aprovecharse de tu nobleza para pedirte un favor, la cual puede hacerte sentir cierta carga moral que te empuja a decirle que SÍ, pero optas por tu verdadero deseo y conveniencia y terminas diciendo que NO; reflejas que tienes un control sobre tus propias decisiones, y que no hay carga moral lo suficientemente pesada para hacerte tomar decisiones en contra de tu voluntad.
Decir NO, no es malo. El NO, no es símbolo de antipatía. El NO, es simplemente el rechazo a algo que no quieres hacer o decir, y tú siempre tendrás el derecho a negarte a hacer cosas para complacer a los demás solamente.