Cuando somos niños siempre estamos viviendo al máximo, sin importar lo que nos digan, somos felices viviendo a nuestra manera. Pero mientras vamos creciendo todo se vuelve tan simple y monótono que olvidamos lo que es en sí vivir.

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Tenemos que retomar nuestra vida, tenemos que ser capaces de disfrutar de estar vivos, presentes, con todas las personas que queremos a nuestro alrededor.

“La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar”

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                                                                                                              -Thomas Chalmers-

Con tan sólo existir, abrir los ojos cada día, poner los pies en la calle y relaciones, eso nos convierte en seres afortunados. La estabilidad, la calma interior, el bienestar y en esencia, la felicidad nos hace una persona con un buen camino que recorrer. Ahora bien, para alcanzar este fin es necesario que añadamos un ingrediente en esta receta: la pasión.

Una vida con pasión, ese es el secreto.
Nosotros somos los únicos dueños de nuestra realización, nosotros quienes estamos en la obligación de trabajar cada día en nuestro crecimiento y en nuestra felicidad.
A su vez, son muchos los psicólogos que siguiendo este mismo enfoque han añadido un componente más al que se ha llamado “el propósito apasionado”.
De este modo, damos forma a un compromiso firme y leal con nosotros mismos para hacer frente a la adversidad, para dejar caer miedos y desvelos, teniendo cada día el empuje de la motivación y el destello de las ilusiones.

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A partir de hoy voy a vivirte con ganas, con todo mi ser y todo mi aliento.
Tenemos que aceptar por una vez que la felicidad no tiene por qué ser momentánea ni fugaz. Para lograr una vida acorde a lo que queremos, necesitamos y que a su vez puede darnos un bienestar permanente, necesitamos trabajar a diario en una serie de dimensiones que, sin duda, nos serán de gran utilidad.

Claves para una vida más plena

  • El propósito apasionado. Debemos hallar esas pasiones internas que nos definen y que a su vez pueden dar forma a nuestro estilo de vida.
  • Pensamiento racional. Tenemos que tener claro, que nuestro propósito para ser felices es tomar decisiones racionales, firmes y objetivas.
  • Auto-disciplina. Para vivir la vida al máximo, más allá de lo que muchos puedan creer, se requiere de cierta disciplina. Porque a veces, por ejemplo, es necesario dejar a un lado la gratificación inmediata para obtener mayores recompensas a largo plazo.