Rumbo a mi viaje me llevo un par de maletas que lleno con todo lo que he vivido hasta ahora. Me pesa por los errores que he cometido pero me aligera la carga el saber que de ellos he aprendido cuanto he podido.
![]()
A pesar de que puedo llevar sola algunas cosas, el amor es una de ellas que necesariamente debo llevar en compañía, y es por ello que necesito a un compañero de camino.
Pero justo así como se lee: un compañero, no un novio que me jure amor eterno a la semana de haberme conocido ni un patán que me engañe sólo porque quiere hacer “eso” conmigo. Quiero a alguien que sepa cargar la mochila conmigo cuando se vaya poniendo más pesada debido a las vivencias.
Y si se va a quedar por siempre que se vaya haciendo la idea de que no quiero atarme a nadie, que estoy bien así y que si me llego a enamorar profundamente es porque él ya ha estado largo tiempo a mi lado ayudándome con el peso que en algún momento he de dejar atrás.
Que sepa también que el camino no es llano y liso: encontraremos obstáculos que irán desde la más pequeña piedrita hasta la montaña más alta, así que ha de estar dispuesto a tropezarse mil veces pero a levantarse mil y una, y además sea capaza hasta de tomarlo con humor y sacudirse el polvo para continuar.
El hombre que aspire estar conmigo y no sólo junto a mi debe entender que ya no estoy para besitos ni abrazos vacíos. Estoy para tener algo profundo, significativo, trascendental. Algo que nos ponga a trabajar juntos en alguna meta, porque es muy fácil mirarse a los ojos pero no lo es el mirar hacia la misma dirección.
![]()
Por eso y más necesito a quien me acompañe en este largo viaje que es mi vida, sin apurarme y sin pedirme que tome pausas porque yo soy quien dicta el ritmo que necesito mientras tenga mis cargas, pero que luego de soltarlas podremos ser más libres.