El tiempo que tenemos lo damos una sola vez, y no se recupera. Es el bien inmaterial más preciado por excelencia y es el que entregamos a las personas que realmente nos importan. No nos preocupamos por darle tiempo a personas o cosas que no son relevantes en nuestra vida. Por ello, sentimos que al terminarse una relación, pudimos llegar a perder todo el tiempo que dimos y es eso lo que quizá, nos duele más que cualquier otra cosa.
Pero en realidad, ese tiempo tiene un valor medido en experiencia. Cada segundo te ha dejado algo que aprender y ha aportado experiencia a tu vida de modo que, para la siguiente ocasión, estarás más orientada en cómo dar tu tiempo y espacio.
Por ello, no dudes en dejar ir a las personas que dudan de si darte o no su tiempo, porque quizá, dentro de ellos, ya no tengas un espacio. Déjales todo el espacio y tiempo necesario como para que se den cuenta que ya no tendrán ni un segundo o centímetro contigo. Porque quien pide tiempo y distancia, está pidiendo ser olvidado. Porque cuando se ama de verdad, no hay espacio ni tiempo para la duda y porque, quien lo pide, no sabe lo que quiere en realidad.
Así que, no pierdas el tiempo con quien no quiere darte un minuto de su vida. No malgastes el espacio dentro de ti ocupándolo con personas que prefieren estar fuera de ti. Entrega el tiempo y el espacio, solo a quien realmente, quiera quedarse para siempre.