Muchas veces, dejamos que nos perturben cosas que creemos que son indispensables para nuestra vida, cuando la verdad podemos conseguir mejores.

Desperdiciamos nuestro valioso tiempo en preocupaciones, lamentos y preguntas de por qué esa persona a la que tanto queremos y es especial para nosotros, no nos dedica ni el más mínimo interés y tiempo.
Y aunque todo esté al alcance de nuestros ojos y nuestro razonamiento, aunque las personas cercanas a nosotros intenten más de una vez y todos esos intentos sean fallidos, por más que traten una y mil veces en abrirnos lo ojos y convencernos que no vale la pena seguir anclada a algo sin futuro, nosotros hacemos caso omiso.
Y es que, siempre hay una razón mucho más poderosa para permanecer allí guardando, aunque sea una gota de esperanza en que todo eso cambie, o justificando los motivos por los cuales esa persona ni siquiera se preocupe en saber si estamos bien o mal, creyendo cualquier excusa con tal de hacernos la ilusión de que estamos vivos.
Y claro que estamos vivos, estamos vivos porque estamos sintiendo, pero sintiendo dolor, penas, angustias y pesares por una persona que no vale la pena.

Pero, es necesario saber que el valor propio está por encima de todo, como para andar esperando por alguien al que pareciera estorbarle nuestra presencia cuando, pues nos busca solo para saciar su propia sed.
Esa sed que lo puede definir como hombre, pero jamás como caballero, pues por más de que queramos verlo así, todas las mujeres somos una dama y merecemos a alguien digno de nosotros, alguien que nos respete y solo sea exclusivo para nosotras.
No somos dignas de sobras y mucho menos de tiempo compartido cuando estamos bien completas, quien reniega de no tener tiempo, sencillamente no lo tendrá el resto de su vida, y es necesario tener presente esto, por si estamos dispuestas a compartir nuestra vida con alguien así.

Las mujeres estamos hechas para ser complejas y queridas por alguien en la misma proporción que eso, no nos conformemos con un disfraz que solo aparece con rosas como los eclipses en el cielo.