Quédate conmigo y abrázame fuerte, amor mío, porque no puedo dejarte ir, aunque me duela tenerte a mi lado.
No me sueltes nunca, vida mía, porque no concibo otra forma de vida que no sea atada a tus brazos.
Cuando el amor es verdadero es que duele, causa sufrimiento, pero vale siempre la pena al final, la recompensa es inmensa.

Cómo dejarte ir si eres mi primer suspiro, mi primer amor, aquel que me llevó al lecho erótico por vez primera.
Cómo puedo dejarte ir si eres mi compañero, mi cómplice, mi compañero de aventuras, mi camarada, mi mejor amigo, mi amante…
Cada vez que empieces a dudar, recuerda todo lo que has vivido a mi lado, recuerda mis muestras de amor eterno, recuerda nuestra conexión elevada.

Si nadie puede comprender esto tan hermoso qué tenemos, pues no importa, porque el silencio que queda luego de tus besos es la respuesta que necesitamos.
Abrázame fuerte y no te vayas, qué importa lo que digan los demás, ellos no saben lo que es amar de esta manera.
Quédate conmigo y no te vayas, aunque nos duela en el alma…