Hay ocasiones que es muy difícil no cegarse y querer “todo y ya” con el nuevo amor de tu vida. “El enamoramiento nos suele pedir estar a todas horas con la pareja, nos obsesionamos y deseamos vivir rápido esas emociones tan fuertes y divertidas”, menciona Ainoa Espejo, grafóloga y coach personal y de relaciones de Aihop Coaching. “Aunque no todo el mundo lo siente igual, con las mismas prisas ni intensidad”.
Según Espejo, existen sujetos más propensos a caer en este fast love al comienzo. Pero, como resalta, “cuanto más impacientes, impulsivos y caprichosos seamos, menos auto-control tendremos”. “Si nos encantan las emociones fuertes, sentirnos vivos y si además tenemos la autoestima baja, un gran sentimiento de vacío interior, mucha necesidad de estar con otras personas y de sentirnos queridos… ¡tendremos el cóctel molotov perfecto para terminar yendo demasiado rápido en el amor!”.
Cómo frenar el Fast Love.

Según Ainoa Espejo, para contrarrestar un poco esa intensidad sentimental es bueno usar el raciocinio, pensar claramente las cosas. “Si te conoces y sabes que tiendes a pisar el acelerador (y eso te ha causado problemas en el pasado), te animo a que te prepares mentalmente antes de enamorarte de alguien. Que conozcas bien tus valores, que tengas claro lo que quieres y lo que no en la vida. Que sepas las consecuencias negativas de ir demasiado rápido y tomar decisiones apresuradas (para ti, para tu pareja y para los demás)”.
“No quieras ver sólo lo que te apetece ver. Al principio de la relación es muy fácil cegarnos y ver solamente la parte positiva del otro”, indica la coach. “Cuando estamos conociendo a alguien todos hacemos un poco de marketing (mostramos nuestra mejor cara, para que nos elijan como compañía). Así que con la ilusión inicial es muy fácil que no veamos a la persona tal y como es, sino sólo esa parte brillante y bonita que nos ha presentado, y que nuestras hormonas nos permiten ver”.
Pero para nadad queremos tirar por tierra todas las ilusiones y las emociones del comienzo Como dice la experta, esa versión suya existe, por lo tanto está ahí. “Pero también hay un lado no tan agradable, más oscuro y que todos tenemos (la dualidad es parte de nuestra naturaleza humana), y esa faceta sólo podrás empezar a descubrirla cuando el cóctel hormonal inicial se haya calmado y puedas ser objetiva. Y eso requiere… ¡tiempo!”.
“Qué tener en cuenta para no equivocarte”

Antes de dar ese pasó hacía al frente o escoger una decisión muy importante con una persona que has conocido hace muy poco, debes tomar en cuenta los aspectos que nos plantea la coach:
El amor es un viaje. “Si pisamos demasiado el acelerador, no disfrutamos del paisaje y podemos llegar a quemar el motor, quedándonos tiradas en la cuneta. Mejor ir a una velocidad normal, sintiendo las emociones, fluyendo con lo que va surgiendo”.
Para conocer de manera genial o extremadamente bien a una persona necesitamos tiempo y situaciones. “Tiempo para recuperar la objetividad y no dejarnos cegar por la ilusión inicial. Y situaciones para ver cómo se desenvuelve y reacciona la persona, si realmente pone en práctica esos valores y la forma de ser que nos había ‘vendido”.
Debemos trabajar nuestro propio autocontrol y gestión emocional. “Nos vendrá genial para esta situación (y para todos los ámbitos de la vida). La paciencia permitirá que las cosas lleven su ritmo, que podamos asentar unas bases sólidas y disfrutemos de verdad. ¡Quieres una relación gourmet, no McDonald’s!”.
Si miras que ese individuo es quien se embala, coloca tú el freno. Distintas veces atraemos aquellas personas que tienen tendencias similares a las nuestras. ¡Pero dos personas no corren si uno no quiere!
No trates de buscar que la otra persona llene tu vacío emocional o existencial. Si te sientes así, es una cosa que sólo te corresponde a ti resolver (y viceversa, cada cual el suyo). Si posees la necesidad excesiva de andar con él a todas horas y de sentirte amada, pregúntate si eso es amor verdadero, o si esas emociones fuertes están siendo una gran tapadera para aliviar tu malestar interno (cosa que suele desarrollar una gran adicción).
“Las fases de una relación”

Según Espejo, toda relación de pareja pasa por diferentes fases, estudiadas incluso biológicamente-
- “La primera fase se conoce como Limerencia (de enamoramiento o lujuria) y es cuando nuestro cerebro libera grandes cantidades de dopamina, serotonina, feromonas, oxitocina, feniletilamina y noradrenalina”, señala la coach. Y según la experta, esto genera el mismo efecto que una droga: que estemos totalmente excitados, enérgicos, alegres y optimistas.
“En esta fase se produce cierta obsesión, deseamos ver a la persona a todas horas y tener contacto sexual; es una etapa muy pasional y poco racional. Estamos más nerviosos, solemos fantasear y tener miedo al rechazo”, indica. Aparte, según Espejo, se da el “efecto Halo”, es decir, “idealizamos a la persona a partir de una sola característica, que generalmente es el atractivo físico que nos produce”.
- Luego, según la experta, estaríamos pasando a la fase de Amor Romántico, cuando las hormonas y neurotransmisores se tranquilizan y volvemos a la calma. “Poco a poco vamos descubriendo a la persona real; evaluamos si podemos confiar el uno en el otro y si la unión que hemos ido construyendo es tan fuerte y maravillosa como creíamos o no”.
“Cuanto más cegados hayamos estado, mayor desequilibrio se producirá en esta etapa”, menciona la coach. “A menudo pasamos al lado opuesto y vemos de golpe todos esos defectos que no estábamos teniendo en cuenta antes. Se producen desilusiones, tristeza, sentimientos de engaño (“no es la persona de la que me enamoré”), frustración… Por eso muchas parejas terminan cortando a los dos o tres años”. “Se enamoró de sus flores, no de sus raíces… y cuando llegó el otoño, no supo qué hacer”.
Según la experta, aquí es el punto en el que podemos hallar si somos totalmente adictos al amor. “Hay quienes necesitan estar continuamente enamorados para sentirse vivos y satisfechos. Por eso, en cuanto se diluyen esas emociones fuertes, se aburren, se asustan y necesitan buscar a otra persona que les haga sentir con intensidad de nuevo”, aporta.
- Por último, si hemos podido superado esta etapa larga, según Espejo pasaríamos a lo que viene siendo el Amor maduro o compañero, en el cual se consolida la unión, se incrementa el compromiso real y la lealtad. “Aquí se produce menos dopamina, suele reducirse la pasión erótica o romántica y hay que tener cuidado con la monotonía. Pero es la etapa de confianza más profunda, en la que somos capaces de tomar decisiones más racionales y ver cómo es realmente la otra persona”.