Muchas de nosotras si no hemos pasado por una relación tormentosa sabemos más o menos de qué van por historias de quienes nos rodean. Y si hemos vivido esto, sabemos muy bien que en aquel momento no nos dimos la oportunidad de respetarnos y hacernos respetar como merecemos.
A pesar de ello, nos mantuvimos allí esperando al menos un par de migajas de amor para alimentarnos. No nos alejamos por tener la esperanza de que él nos amaba.
En aquella oportunidad dimos todo sin esperar nada a cambio, pero dimos tanto que al final terminamos recibiendo sólo desgaste y humillaciones, y es que pensábamos que el amor se trataba de sacrificarse por el otro y nada más.
Pero al final de la historia entendimos que somos valiosas, que no merecemos el irrespeto de nadie bajo ninguna circunstancia. Ni nosotras ni nadie en este mundo, pues todos somos únicos e irrepetibles.
Nadie tiene derecho a manejar nuestra vida como le plazca, y aunque le amemos hasta con el alma no implica entregarnos a pesar de las grandes heridas que eso nos cause. Ya desde ese preciso momento en que de la rosa sólo recibíamos las espinas, decidimos decir adiós.
Decidimos terminar con las constantes humillaciones, el maltrato, la indiferencia. Tomamos las riendas de nuestra vida y nos dimos cuenta que solas estábamos mejor, que podíamos con lo que se nos presentara siempre que tuviésemos el suficiente valor.
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En el pasado dejamos que un hombre se aprovechara del poco valor que nos dábamos, pero ahora que sentimos amor hasta el último rincón de nuestro cuerpo no dejaremos que nos vuelvan a tocar ni un pelo.
Entendimos que sin él valíamos más que acompañadas de alguien que nos dejaba solas. Entendimos que no lo necesitábamos para hacer nuestras cosas, pues hoy día hemos hecho de todo sin pedir permiso ni mirar atrás.
Comprendimos que no era por amor que seguíamos allí sino por masoquismo, porque el verdadero amor no causa profundas heridas sino grandes sonrisas.
Es así que decidimos amarnos en una despedida final, y no estamos dispuestas a recibir a alguien más en nuestra vida si no entiende de qué va nuestro amor propio y no nos valora ni como mujeres ni como personas.