Un estudio de Bankrate revela que, pese a que los millennials no fueron los únicos encuestados en el estudio, llamaron la atención por conformar el grupo que más se ha visto obligado a retrasar otros hechos importantes en la vida debido a la carga de pagar un crédito universitario.
“No hay duda sobre el valor de la educación. Una licenciatura da mayores y mejores oportunidades de empleo. Sin embargo, la deuda universitaria es el otro lado de la moneda ya que representa una enorme carga para los estudiantes y en muchos casos, sus familias” menciona Mark Hamrick, jefe encargado de Bankrate en Washington.
17% de los jóvenes entrevistados declararon haber retrasado sus planes de boda, mientras que el 19% también aplazaron tener hijos. Y estos no son los únicos aspectos que se ven afectados por la deuda universitaria; tampoco pueden crear un fondo para emergencias, comprar una casa, ni guardar dinero para el retiro. Estas cosas que para otras generaciones eran básicas no existen en las finanzas millennial.
Además, por si esto no fuera poco, 77% de los encuestados dijeron que si regresaran a la universidad definitivamente harían las cosas distinto, por ejemplo:
- 34% hubieran aplicado a más becas escolares.
- 25% hubieran asistido a una universidad más barata.
- 24% hubieran preferido una universidad pública.
- 23% hubieran invertido en otra cosa.
- 9% no hubieran asistido a la universidad.

De acuerdo a OCC Mundial, en México solo el 8% de los jóvenes hacen uso de un crédito universitario ya que no hay mucho conocimiento de cómo funcionan. Sin embargo, es un tema que poco a poco se ha ido extendiendo no solo entre universitarios sino entre los que tienen planeado realizar un posgrado.
Además de la iniciativa privada, el Fondo para el Desarrollo de Recursos Humanos es un fideicomiso otorgado por el gobierno federal que busca jóvenes mexicanos para apoyarlos a seguir con sus estudios.
Las deudas que deja estudiar una carrera universitaria son la razón más visible por las que los millennials posponen el matrimonio, pero hay más factores tras esta decisión, pues la pirámide de las prioridades millennial parece dirigirse más hacia un desarrollo personal que a formar una familia tradicional.