Si aun no has puesto un alto en tu vida, te propongo a que lo hagas, porque tú tienes el derecho y casi el deber de ser feliz y vivir plenamente, rodeada de personas que te amen de verdad. Puede que parezca utópico, pero solo quien se atreve a ver a su alrededor, es capaz de reconocer aquellos aspectos y personas que están demás en su vida para así, poder tomar la decisión de dejarles atrás. En otras palabras, tú decides aferrarte a las cosas que te hacen feliz y a las que no.
Cuando decidimos vivir por nosotros, con dignidad y amor propio, somos capaces de renunciar a esas personas que nos han hecho tanto daño. Incluso, cuando nuestro sueldo es poco y tenemos muchos problemas personales encima, la vida puede tornarse de un mejor color al renunciar a quien solo nos maltrata la existencia.

La idea es deshacerse de todas las fuentes de negatividad en tu vida y que solo queden tus propios asuntos por resolver. Un amante, un marido o compañero de vida, debe ser para que sume alegrías y reste tristezas. Ese es el verdadero propósito de tener una relación, el conseguir un soporte emocional con el que puedas contar en los peores momentos.
Pero, no ha todas las personas se les hace fácil decir “BASTA”. Cada ser en este mundo es valioso en la medida que actúe por el bien y anhele ser feliz. Todos somos seres independientes y nuestra vida no depende de si alguien llega o se va.
Renunciar a quienes nos hacen daño se vuelve difícil porque no hemos reconocido dicha independencia en nuestro propio ser. Al hacerlo, al lograr encontrar en nosotros el valor suficiente como para saber cuán grande es nuestra dignidad, y cuando podemos decir en voz alta que somos seres completos y no necesitamos de nadie que solo quiera hundirnos, solo en ese momento, podremos desprendernos de la negatividad que nos rodeas y poder alcanzar la plenitud en nuestra vida, incluso, estando solos.