Antes de ser capaces de perdonar a alguien, siempre debemos preguntarnos si la persona a quien amamos es capaz de hacerlo con nosotros.

No es que las cosas en una relación sean totalmente equitativas, pero sí deben aproximarse a eso. Y es que dar todo mientras que el otro da poco o nada es señal de que la pareja no va por buen camino.
El amor es un acto libre y pleno, así que cada quien da como puede y quiere a sí mismo y a los otros. La idea no es obligar a alguien a hacer lo que no quiere pero sí es conveniente que exista un acuerdo entre la pareja de que cada quien debe recordar esforzarse no sólo por sí mismo sino que también tiene la responsabilidad de trabajar en pro de la unión que se tiene.
Y no: no se trata de poner condiciones al amor, pero ¿de qué vale dar todo y quedarnos vacíos para no recibir nada? Eso significaría que la otra persona no nos está dando el valor que merecemos. Así sucede con el perdón: perdonar no es un acto de liberar al otro de sus culpas sino de liberarnos nosotros mismos del rencor que tanto pesa.

Y aunque la respuesta a la pregunta del título sea no, siempre es bueno perdonar por nosotros mismos tener paz, y aferrarnos de manera negativa a lo que nos hizo daño es darle la importancia que no merece en nuestras vidas.