Por lo general, cuando tenemos pareja estamos con la persona que nos va a permitir conocernos a nosotros mismos. Sin embargo, se puede considerar como “normal” que cuando nos enamoramos es muy habitual querer poseer al otro, y cuando creemos que lo tenemos empezamos a tener miedo a perderlo o a perderla, entonces nos descubrimos posesivos.
Desde Enric Corbera Institute, a partir de su método Bioneuroemoción, nos recomiendan seguir estos consejos para construir una relación sana con tu pareja.
- Presta atención a lo que te enamora: Aquello que nos enamora y que no tiene “explicación” está en relación directa con nuestros programas inconscientes. Decimos que nos enamoramos cuando sonamos profundamente con la información de otra persona.
Sin embargo, los aspectos que inicialmente nos enamoran son los que más adelante no soportamos y nos molestan. Bien porque no los acabamos de integrar en nosotros y los juzgamos o bien porque ya los hemos integrado y consideramos que no necesitamos a esa persona para seguir nuestro camino. Tomar conciencia de esto no significa tener que dejar a la pareja, al contrario, también podemos optar por evolucionar con ella.

- Ser coherente: Prestar atención a lo que pensamos, sentimos y hacemos va en la misma dirección. Debemos evitar hacer cosas que no nos gustan por querer complacer al otro. Es importante mantener la individualidad, darnos permiso para seguir siendo nosotros mismos compartiendo la vida al lado de alguien que, a su vez, se da permiso para seguir siendo él o ella misma.
Si en algún momento detectamos que esto no es así, es fundamental cuestionarnos continuamente para detectar nuestras propias incoherencias, así, dejaremos de querer cambiar al otro para centrarnos en nuestra propia evolución.
- Vivir en conciencia de unidad: Si pensamos que la otra persona viene a llenar nuestras carencias seguiremos con ellas y cuando no tengamos al otro vamos a sufrir. En cambio, si la persona que está a nuestro lado nos complementa, eso nos beneficia porque nos enseña algo que tenemos que aprender e integrar.

Cuando vivimos desde la conciencia de unidad dejamos de vivir en la proyección para empezar a vivir en la extensión. Es decir, comprendemos que no hay dos, sino una unidad que se complementa. Siempre estamos frente a nosotros mismos.