Para aquellos que decidieron alejarse sin que se lo pidiese, les doy las gracias. Gracias por desocupar el espacio que otra persona supo aprovechar mejor. Gracias porque quien se va sin ser corrido, es porque no quiere estar en dicho lugar. Y gracias, porque cada uno de esos que se fueron, dejaron un pedazo en mí que me hicieron lo que hoy día soy.
No le guardo rencor a mis antiguos amantes y espero que mis futuras parejas tampoco lo hagan, pues esa persona estará disfrutando de lo que ellos, de manera metafórica, crearon por medio de buenos momentos y desilusiones.
No es un asunto de abrazar el dolor o el pasado, es un tema de aceptarlo y permitirse vivir con él como una parte del presente. Supongo que eso viene siendo parte de la madurez en esto que llaman amor y todo lo demás.
Así que, a los que se fueron, gracias, porque sé que, por ustedes, los que vendrán, podrán tener una versión un poco más mejorada de mí, y así, de a poco, el último de mis amores, tendrá mi “yo” más complejo y experto en eso de amar.
Así que, gracias a mis antiguas parejas por permitirme ser lo que soy hoy, porque hoy, soy capaz de querer a mi futura pareja, y quizá, mañana, le ame.