Amar es un acto solo para valiente y no todos estamos preparados para confrontarlo al lado de alguien. Pues el amor es lucha y se gana peleando codo a codo con tu compañera de viaje. No todos se sienten listos para demostrar vulnerabilidad ante alguien que nos acepte y nos ame tal y como somos, pues eso nos hace sentir aterrorizados y vemos como una amenaza la posibilidad de que alguien nos haga vulnerable.
Por otra parte, el amor es una brillante metáfora que nos transforma y nos mejora, nos vuelve más tolerantes, comprensivos y empáticos y toma a la felicidad como el único objetivo al que uno debe aspirar antes de morir. Logramos sentir cosas nuevas que desconocíamos y nos agrada esa sensación de desconocimiento y descubrimientos… Ahora, eso que parecía absurdo, forma parte de nuestro lenguaje, modo de pensar y hacer.
Pero, ¿Qué sucede cuando todo ello acaba? El pecho se estremece y sentimos un dolor punzante en él. Esa desilusión nos recorre los huesos y ahora sentimos como si nuestros pulmones se llenasen de aire. Teníamos la seguridad de conseguir a alguien que nos daba paz y libertad, por ello, cuando eso acaba, nos sentimos presos de nuestra propia soledad, de nuestra derrota y cada latido grita el nombre de esa persona y ya respirar no es tan fácil, pues incluso eso quita el ánimo de seguir adelante.
En dicho estado de decepción, Amalia Andrade decide sacar el libro “Uno siempre cambia al amor de su vida (por otro amor o por otra vida). Amalia, ilustradora y periodista colombiana, se hizo un fenómeno viral gracias a la manera tan peculiar de hacer su libro pues es una especie de guía interactiva sobre el desamor… O un manual para sanar un corazón sin necesidad de ser un libro de autoayuda.
Por medio de este libro, la autora propone guiar al decepcionado a través del relato de sus propias desilusiones, admitiendo que ella también ha llorado y ha tocado fondo y al mismo tiempo, diciendo que hay que seguir ciertos pasos para salir de este hueco donde hemos decidido acampar.
El libro puede ser intervenido por el lector, de hecho, está diseñado para que te sientas libre de escribir y dibujar sobre él, como si intentases terminar lo que la autora ha empezado. Lo mejor de todo, es que Amelia ha tocado el tema desde una perspectiva un poco humorística y desenfadado, admitiendo que de vez en cuando “Está bien estar mal”.
Otra cosa interesante del libro, son sus tests, en los que debemos tachar un checklist de actividades que debemos hacer para mantener la mente ocupada. Uno siempre cambia al amor de su vida, nos da algo de sabiduría china para entender que un corazón roto es una nueva oportunidad para tocar fondo y resurgir, esta vez, con más fuerza e inteligencia. “Cambiar no es una renuncia, sino una promesa”.