No es nada fácil aceptar que esa persona que queríamos tanto nos hizo daño, es por eso que nos cuesta mucho poder sacarlo de nuestra mente, a pesar del daño que nos hizo. Por motivo que formo parte de nuestra vida y en su momento nos hizo mucho bien. Pero debemos elegir siempre lo que nos haga mejor, ya que el amor propio es mucho más importante que cualquier amor ¿Cómo podremos sobrellevar el dolor de las experiencias vividas? El escrito uruguayo Mario Benedetti nos da la solución. A continuación, te mostramos 3 enseñanzas en la poesía de Benedetti para que los recuerdos no te hagan infeliz.
1.- En la misma intención del olvido subyace el recuerdo
En nuestro afán de olvidar, siempre estaremos recordando. Al eliminar un recuerdo solo damos cabida a que este se hospede en nuestra conciencia de manera indefinida. Entonces ahí sería absurdo tratar de convencer a nuestra memoria de eliminar aquellos recuerdos que nos hace mal. No existe una tecla en donde podemos pulsar para deshacernos de todos esos recuerdos que no consideramos valioso. Entonces ¿qué podemos hacer?

2.- Olvídate de olvidar
Cuando vivimos momentos significativos, tanto positivo como negativo, nuestro subconsciente le pone una etiqueta de “importante”. Bien eso haya ocurrido, resulta muy difícil eliminarlo por voluntad propia. ¿Entonces cómo funciona el olvido? Aunque suene contradictorio, la única forma es olvidarte de olvidar; esto quiere decir, deja de intentar olvidar a esa persona que te causó daño, ese momento desagradable o ese lugar que juraste nunca volver a pisar, ni siquiera en recuerdos.

3.- Concéntrate en crear nuevos recuerdos
No pretendas querer borrar aquellos recuerdos que no te agradan como si fuera una edición de un video. La única forma de poder olvidar es cuando ya no intentes hacerlo, cuando te concentres en vivir nuevas experiencias que traigan consigo nuevos recuerdos. Poco a poco estas experiencias te harán olvidar lo del pasado. Sólo así podrás liberarte de la memoria y el dolor, cuando concentras tus pensamientos en nuevas y mejores metas para tu vida, tu cabeza comienza a crear nuevos recuerdos. Una vez hayas entendido todo esto, comprenderás mejor al poeta, cuando escribió “en el fondo el olvido es un gran simulacro, nadie sabe, ni puede, aunque quiera, olvidar.”

ESE GRAN SIMULACRO
Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros
en mi región hay calvarios de ausencia
muñones de porvenir, arrabales de duelo
pero también candores de mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo de otoño
sentimientos insoportablemente actuales
que se niegan a morir allá en lo oscuro
el olvido está tan lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda
en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe ni puede, aunque quiera, olvidar
un gran simulacro repleto de fantasmas
esos romeros que peregrinarán por el olvido
como si fuese El Camino de Santiago
el día o la noche en que el olvido estalle
salte en pedazos o crepite,
los recuerdos atroces y los de maravilla
quebrarán los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido.