Ser una opción no es negociable. Cuando se tiene dignidad, hay que saber que no puedes tener un puesto de tantos en el corazón de una persona. O te eligen ahora, o te pierden para siempre.
No es una cuestión de orgullo, sino de razón y de darse el lugar que uno se merece. Existen esas personas a las que llamo “Cultivadores”. Ven al mundo como si se tratase de un terreno fértil, en el que van regando semillas y la que crezca primero, es la que escogen.
Tú no eres una semilla, no eres una opción del menú ni “una de tantas”. Tú eres una persona valiosa que merece toda la atención del mundo, sin competencia ni nada más. Porque, quien te pone a competir con otras personas, no te ama en realidad.
El amor verdadero se caracteriza por la facilidad de escoger a alguien y dejar atrás el resto de las opciones. El amor verdadero, es aquel que te jerarquiza, te pone como la primera y única opción.
Quien te ama, tiene tiempo exclusivo para ti.
Evitemos esas personas que les encanta repartirse en pedazos, porque no saben a cuál elegir. Esas personas, no saben ni siquiera quererse a sí mismas, no saben qué es lo que quieren en realidad y no saben cuánto valen las demás personas.
Preocupémonos siempre en velar por nuestra dignidad, porque ser una opción entre muchas otras, es un atentado a nuestro valor, nuestra esencia de ser humanos y nuestro amor propio.