No brindes lo mejor de ti, a alguien que no da nada. Cánsate ya de ser siempre la que se entrega por completo sin recibir nada a cambio. Olvídate un momento de las iniciativas y de planear siempre las salidas, libérate de la idea de siempre querer esforzarte más y más por alguien que ni siquiera te envía un mensaje de buenos días. En otras palabras, comienza a valorarte y deja de aceptar las migajas de esos amores fugaces.
Es simple, si no quieres sentirte humillada, entonces deja de dar sin recibir. Ya sé que los amores son incondicionales, pero seamos realistas, ningún amor sobrevive sin recibir cariño como recompensa.
La indiferencia es el mejor reflejo de que esa persona no le interesa ni tu cariño, ni tu presencia, así que no pierdas tiempo con alguien que no valore tu tiempo y comienza tú a valorar el tuyo. No tienes la obligación moral de quedarte luego de haber ofrecido amor y no haber recibido nada, pues, si solo te pagaron con migajas, estás en tu pleno derecho y casi el deber, de irte de ahí.
Pasa de largo en los lugares donde no floreces, donde no riegan con aguas de cariño el tiempo que dedicas. Olvídate de esos amores de un solo corazón y comienza a buscar uno que lata al mismo ritmo y en la misma sintonía que el tuyo. No todos son iguales, solo es cuestión de acertar en la pieza que completa el rompecabezas de tu vida, para que de ese modo te sientas realmente en el lugar correcto, con la persona correcta.