La palabra amor es algo secreto y mágico que de una u otra forma aviva nuestra vida, esa necesidad imperiosa de amar y ser amado, encontrarle sentido a todo lo que nos rodea, poniendo el amor en primera fila.
¿Sabemos realmente lo que viene a ser el amor y dónde habita?
Muy independiente de la clase social, del nivel económico, religión, raza o edad, el ser humano aún no se encuentra preparado para no vivir sin amor, no somos tolerantes para aguantar el vacío que podría producirnos la ausencia del amor. Si hay algo que el ser humano no podrá renunciar, ese viene a ser el amor; ya que es la fuerza que mueve al mundo: el amor inspira a muchos poetas de todos los tiempos, dándole vida en las notas de incontables canciones, los filósofos lo interpretan a su manera, y hasta ha sido objeto de muchos estudios.
Cuando una pareja tiene ruptura en su relación, es difícil escuchar decir “mi vida sin amor no tiene sentido” Muy al contrario lloran por ese amor perdido, que saben que no lo tendrán de vuelta.

Si comenzamos a pensar por un momento, nos daríamos cuenta que el amor no se limita a una persona, el amor lo vemos, lo sentimos, lo tocamos, está por todos lados: en nuestra familia, en los hijos, en las personas que se nos cruzan día a día, en uno mismo, en una flor que adorna el campo, la tierra está llena de amor, en el canto de los pájaros que las escuchamos cada mañana, en el sol que nos anuncia que llegó un nuevo día, en el árbol que nos da sombra, en el río que corre y nos brinda sus aguas con amor, en el cielo que nos brinda las estrellas todas las noches y se inclina reverente ante el majestuoso y profundo mar, el cual brinda el sustento al pescador que provee a sus familias con amor. El amor está dentro de nosotros y fuera de nosotros. Todo es amor, giramos en torno al amor.
El amor se encuentra en el corazón noble de un ser humano. No importa cuán duro o agresivo parezca, el amor no es un privilegio para ricos o pobres, es el idioma universal, el idioma de la vida. Uno no tiene amor porque las cosas son bellas, son bellas porque tienen amor en ellas. Si nos amamos a nosotros mismos es mucho más fácil descubrir el amor en todo lo que vemos y sentimos.

El amor no se busca, el amor no se pide, no se ruega, no se pelea, el amor nos saluda cada mañana al despertar, el amor habita en ti. El amor siempre nos ayudará a poder salir adelante, a ir al buscar de nuestros sueños y de la felicidad que tanto anhelamos.