No necesitas porque esperar a nadie, lo que tú mereces es seguir en tu vida, experimentando lo bonito que es la vida. Muchas veces nos encontramos esperanzados en que esa persona regresará a nuestro lado, algún día. Pero ese “algún día” es un tiempo prolongado que nos mantiene en estado limitado, donde todo lo que hacemos, lo hacemos pensando en que regresará esa persona, así que no vivimos de verdad.
Puede que existan muchas personas que actúen de esta manera, pero no quiere decir que les funcione a todos y que sea la mejor manera de hacerlo. Pero puede variar dependiendo de la situación, no vamos a comparar la espera de una madre o un padre, que de un enamorado o un amigo. Los lazos son distintos, puede que el amor sea igual de fuerte, pero existe características que los diferencias, porque si nos damos cuenta uno viene de sangre y los otros son conocidos de la vida.
Muchos tenemos patrones de conducta asociados a muchas condiciones, experiencias, vivencias, proyectos. Teniendo cada uno, una manera de actuar que distrae de manera considerable de lo que puede esperarse de cada persona. Y es por eso, que, la menor manera de no decepcionarnos, de no frustrarnos, es aprender a no esperar nada de nadie, no dar nada por sentado. Al actuar la persona de esta manera, se encontrará en capacidad de evaluar sin predisposición propia de la expectativa.

Evitando esas frustraciones, nos da la oportunidad de sorprendernos con lo que recibimos de alguien, así no esperas nada de nadie y no te desilusionas fácilmente de alguien.
Debemos de darle la libertad a las personas se expresarse como verdaderamente son, obviamente manteniéndose dentro de los parámetros normales, nadie tiene el derecho de perjudicar las actitudes de cada persona. Nadie merece vivir para satisfacer a los demás, todos debemos dar lo que a uno le nazca, lo que nos parece adecuado, hay fortunas que serán mejor aceptadas que otras, pero sí se guarda el debido respeto y se evita la necesidad de etiquetar, juzgar o prevenir una acción en particular, todos estaremos ganando.
No esperes nada de nadie, pero puedes esperar mucho de ti mismo, no podemos controlar el comportamiento de la otra persona y así como queremos nosotros que se respete nuestras decisiones, nuestro actuar, hagámoslo con quienes de una u otra manera forman parte de nuestras vidas.