No te equivoques: puedo encontrarme soltera pero nunca me siento sola, no siento esa sensación vacía de la soledad. Así que no te compadezcas de mí, yo me encuentro bien viviendo mi soltería, disfrutando de la vida. No quiero que te preocupes en buscarme una pareja y menos ponerme una etiqueta. Estoy donde yo quiero estar. Ya que estar sola me siento mucho más inteligente que compartir la vida con la persona equivocada.
Como sabrás la soledad se busca o se obtiene en un momento dado, siendo un aspecto muy poco comprendido socialmente. De hecho, Aristóteles solía decir que únicamente los dioses o las bestias aman estar solos. También podemos saber que los moralistas franceses del siglo XVIII como el marqués de Vauvenargues, explican que la soledad es al alma como la dieta al cuerpo: algo que no debe ser constante, sino practicarla de vez en cuando.

No hay nada de malo disfrutar de la soledad de vez en cuando, es algo que, todos deberíamos hacer en un momento de nuestras vidas. De hecho, quien no lo logra, debe encarar a menudo una tarea dura de llenar un espacio, sanar miedos y aliviar inseguridades de la peor manera: ocupando vidas ajenas o estar con la primera persona que se le aparece en frente, sin preocuparse si puede ser la correcta o no.
La sociedad nos ha metido en la cabeza que la soledad es algo malo, que sólo lo viven los que no tienen suerte en el amor. Pues te diré que todo eso es mentira, ya que los que vivimos en soledad es porque queremos pasar un tiempo con nosotros mismos, conocernos mejor para poder apreciar más la vida y vivir mucho mejor. Y si aparece alguien en nuestro camino, pues somos más conscientes en darnos cuenta si esa persona es para nosotros o no. Y es así como nuestras relaciones son sinceras, llenas de amor. Quien practica la soledad en un momento se dará cuenta que en el amor ya no comete equivocaciones.