Me gusta, solo eso, nada más.
Así como me gusta la lluvia.
Así como me gusta acostarme y verla caer por una ventana en una tarde de invierno donde no hay mucho que hacer.
Así como me gusta besarte.
Solo así, me gustas.

No te amo, y quizá, nunca me case contigo.
Pero me gustas. Es eso lo que siento ahora y quizá, mañana, ya no sea así.
Pero, la vida es una industria de “tal vez”, que debemos aceptar y sobre todo, entender.
Por eso, entiende que me gustas, pero tal vez, mañana, ya no sea así.

Entiende que, así como hay esa posibilidad, tal vez, mañana, te ame.
Porque hoy me gustas y puede que, en vez de disminuir el sentimiento, crezca, florezca y se nutra de las cosas que haces, dices y demuestras.
Sí, efectivamente, me gustas y mucho. Pero no por ello pienso en un futuro junto y no por ello descarto la posibilidad de que algún día me den ganas de casarme y vivir a tu lado, tener hijos y formar algo realmente fuerte y duradero.
Me gustas, tanto como para decirte que no te ilusiones, pero tanto como para decirte que no te alejes.
Lo que quiero que comprendas es que cuando uno se enamora, es muy difícil saber con certeza si las cosas saldrán bien o no y por ello, es mejor ir lentos, despacio y darle tiempo al tiempo para que el día de mañana, en vez de gustarme, te ame.