Nos conocimos en esa fiesta que hace el trabajo cada aniversario, yo nunca había asistido a esas fiestas porque no me llamaban la atención. Pero justo estaba vez si quise participar, quise integrarme mucho más a mis compañeros del trabajo y conocer todas las áreas posibles para tener un buen ambiente laboral. Jamás pensé que iba a encontrarte al lado del buffet agarrando esas pequeñas empanadas que se veían tan bien.

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No voy a mentirte en un inicio me llamaste la atención, me fije en ti y me pareciste alguien muy atractivo. Así que acerqué preguntándote sobre las empanadas y tú tan amable me seguiste la conversación, inicio con algo tan tonto pero termino con algo tan significativo. La conexión fue instantánea y creo que también lo sentiste, porque en su momento me lo dijiste. Estuvimos toda la noche hablando de la vida, del amor, de la sociedad, filosofando de la existencia del ser humano, no podíamos detenernos y no queríamos que ese día se acabe porque era obvio que no nos íbamos a ver tan seguido, estábamos en diferentes áreas.

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Me dijiste que fue un gusto conocerme y yo también te dije lo mismo, te pasé mi número para comunicarnos en cualquier momento y tú amablemente lo aceptaste. En esos días me dijiste para vernos y charlar en un café. Me parecía fantástico, estar contigo una vez más me hacía muy feliz. No fue la primera vez que salimos, siempre salíamos a tomar un café, a la hora del almuerzo, a un bar con los amigos del trabajo. Nos llevábamos super bien y me sentía tan cómoda a tu lado que no pensé y en una noche te besé, sin pensarlo, tan sólo me lancé.

Cuando te quedaste frío de la impresión, para mí fue algo normal te había agarrado por sorpresa, pero no sabía que al final la sorprendida iba a ser yo. Me dijiste que nunca trataste de confundirme, que desde un inicio me veías como una amiga, hasta una posible mejor amiga. Que no podías dar ningún paso de amor conmigo porque se encontraba casado y su esposa embarazada.

En ese instante comencé a pensar lo más rápido posible porque no quería perder su amistad, me sentía tan bien a su lado, podía ser yo sin fingir. Así que le dije que me disculpe que el trago se me había subido a mi cabeza y que estaba confundida, pero que igual seguíamos siendo amigos, porque lo aprecio mucho y no quisiera por una tontería que nuestra amistad termine. Menos mal que él aceptó mi justificación y seguimos en la reunión.

No te mentiré, me sentía muy incómoda. Realmente quería que la noche acabe, me sentía una tonta, como no pude darme cuenta de eso. Estaba tan concentrada en lo que sentía que ignoré por completo sus sentimientos que él tenía hacia mí. Al terminar el día, le pedí otra vez disculpas y él sólo me dijo que lo olvidará, que seguimos siendo amigos.

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Al irme a mi casa lloré porque realmente me había enamorado de él, me sentía tan atraída a esa persona que no podía aguantar la idea de que nunca estaremos juntos porque él se encuentra casado y feliz. Yo siempre lo voy a querer, siempre será una persona especial en mi vida, aunque yo no lo fuera como quisiera