Es difícil poder aceptar que tu relación se encuentra rota, hay una gran ausencia del amor. Cuando esa persona especial nos deja de amar se siente un frío que nos congela el corazón y muchas veces tenemos un miedo profundo ante la inminente separación.
Nadie se encuentra preparado para esa situación, pero cuando te das cuenta que no hay vuelta atrás tienes que marcharte sin mirar atrás. Es una sensación muy difícil de soportar, literalmente, sientes que tu cuerpo tiembla, la presión en el pecho te ahoga. No soportas la idea de dejarlo todo, de marcharte y tener ese vacío en tu corazón. Mañana ya no será igual, porque él no estará a tu lado como era antes.
Intentas muchas cosas antes de tomar la decisión, no fue nada sencillo aceptar que sus sentimientos hacia ti ya no existían, pero cada gesto que vez en esa persona es señal de que ya no quiere estar en esta relación. Sientes que nunca olvidarás esos momentos que viviste a su lado, se te hace imposible olvidarlos, pero lo bueno es que lo tendrás como un lindo recuerdo.

Tenías que irte de esa relación, era muy notorio los rechazos y desprecios que mostraba la otra persona, sintiendo que la relación sólo estaba bien por tu parte. No necesitas explicaciones, no quieres saber que le paso o quien apareció para que cambie su amor. Espero que no te arrepientas en el futuro porque ahí será demasiado tarde para ti.
No puede negar el amor que siente por ti, quizás siempre lo haga, pero ha bastado con darse cuenta de que para amar a alguien tiene que amarse a uno mismo. Quiso recuperar tu amor, pero tenía que arriesgarlo todo, era amarte a ti o amarse a sí mismo, sentimientos que dejaron de ser compatibles.
Quizás no te hubieras ido, pero hubiese terminado esta relación convertida en un infierno. Porque ya no había amor entre ellos. Así que tomó la iniciativa de seguir su propio camino. Porque para amar se requiere valor, pero para dejar de amar, aún más todavía. Quizás debas encontrar ese valor en ti para ambas cosas.