La vida se trata de afrontar las diferentes situaciones que nos toquen vivir, unas más fuertes que otras. Y es en esas situaciones o momentos difíciles que, por lo general, muchas personas, nos mostramos renuentes o resistentes a ciertos acontecimientos de la vida.
Esos momentos que no nos gustan afrontar, pues son los más amargos o difíciles de nuestra vida, es allí donde especialmente comenzamos con negativas, cuestionamientos, recriminaciones y peleas en contra de la vida. Pero la verdad, es que, con esta actitud, lo que ganamos es lastimarnos en ese proceso.
Mientras más rígidos afrontamos una situación, más riesgo tenemos de quebrarnos. Sin embargo, cada persona tiene su manera de reaccionar ante los malos momentos o situaciones.
Y aunque la naturaleza nos hable de que la flexibilidad es una de las destrezas que debemos practicar, hasta que sea nuestra respuesta natural ante un mal momento, este es un proceso difícil de asumir, pues quizás la salida más fácil que vemos en ese momento es todo lo contrario.
A algunas personas les cuesta ser flexibles, porque lo asocian a darse por vencido y rendirse. Y no, no se trata de eso, se trata de entender que en la vida nos pasará de todo y mientras más nos enfoquemos en aquello que no queremos presente en nuestras vidas, más fuerza le daremos, más presente estará y más de eso veremos manifestado en nuestras vidas.
La vida en su todo es una continua creación y un continuo aprendizaje, quizás nos cueste verlo al momento, pero con el tiempo nos daremos cuenta que esas lágrimas derramadas valieron la pena.
Debemos tener siempre presente que vinimos al mundo a vivir, afrontar y superar diversas experiencias. A sentir, crear, amar, y en medio de todo esto hay momentos altos y bajos, desilusiones, desencuentros, tristezas, miedos. Pero cuando terminamos todas estas experiencias, somos mejores personas, llenas de luz, propiciadas de calma y paz, que al final es lo que nos define.
Seamos flexibles y nobles con nosotros mismos, permitámonos fluir con cada experiencia. Si no nos gusta lo que estamos viviendo, creemos otra realidad, y para lograrlo, la solución no es pelearse con la vida, por el contrario, tenemos que aprender a soltar y a pasar la página.
Teniendo presente que el que las cosas no salgan como queremos es la mayor bendición que podamos tener, pues la vida nos tiene preparado algo mejor.