Tal vez pensaste que sin ti no podría vivir más, pero hoy te das cuenta de que no es así.
Yo sólo quería que me amaras como yo te amé, como lo merezco, con toda la entrega del mundo. Yo no quería los restos de lo que le dabas a otras, pues eso no es amor. Y sí, está bien: aún te amo, pero no como antes, no al precio de desgastarme a cambio de nada.

Durante mucho tiempo pensaste que nunca sería capaz de tomar esta decisión pero mírame ahora. Soy capaz de vivir sin ti y sin aquello que te daba la gana de darme no sé si por lástima o por maldad.
Sabes todo lo que siento por ti y por eso hiciste lo que quisiste conmigo. Te di demasiada confianza y me mostré totalmente vulnerable a ti por lo que siento, porque sabes que hubiese hecho cualquier cosa por ti, porque siempre estuve contigo en tus peores momentos.
Pero ya basta. No voy a esperar más por algo que nunca llegará. Entendí luego de todo este tiempo que la única persona que debe dar el valor a mi amor soy yo misma y no permitir que otros abusen de mí. No voy a seguir perdiendo mi tiempo y mi dignidad persiguiéndote cual loca, y no pienso esperar a que cambies pues ya he esperado demasiado.

Sé que en mi camino a solas encontraré a alguien que me trate como debe ser y me cuide de estas cosas. Y aun así no me aferraré, porque de nuestra relación aprendí a que los apegos hacen daño, y que lo mejor es mantener cierta distancia para no volverse un adicto al amor. Nadie es indispensable, ni yo ni tú, así que prefiero retirarme con la poca dignidad que me queda a quedarme aquí esperando a que termines con lo que queda de mí.
Tengo miles de razones para seguir viviendo: mi trabajo, mi familia, mis amigos, mis metas personales, así que porque me falte tu amor no me voy a morir de pena, y menos cuando es mendigado.